Compresas de tela

1. ¿Antes de usarlas por primera vez,  qué tengo que hacer?

Apresto así se llama a el conjunto de tratamientos que muchos tejidos reciben en el proceso de fabricación. En Tres Amapolas previamente lavamos los tejidos. Uno de los motivos es para eliminar este apresto y para evitar el  encogimiento del tejido una vez confeccionada la compresa.

Pero en cualquier caso, lava las compresas y los salvalslips antes de comenzar a usar. Así se perderá definitivamente el apresto aumentando la absorción de la compresa y aunque somos en todo el proceso muy meticulosas con la higiene, han sido manipuladas. Por todo ello, lávalas.

Ya están limpitas  y preparadas para su uso y ahora…

2. ¿Cómo la coloco?

Es muy sencillo. La cara donde se encuentra la etiqueta marca el contacto con la braguita. Una vez centrada, despliega las alas hacía abajo y cierra con los snaps. Tienes dos posiciones de cierre para que puedas elegir la que mejor se ajusta a tu cuerpo.

Ya sabemos que tienes unas cuantas bragas viejas y grandes para la regla, pero es conveniente utilizar braguitas ajustadas porque así se moverán menos y serán más cómodas. 

3. ¿Cada cuánto tiempo tengo que cambiarla?

Con precisión no podemos darte el dato porque depende del flujo de cada persona, pero sí que absorben igual e incluso más que una convencional. Lo confirmamos.

Al igual que con una compresa convencional, si tienes un flujo intenso tendrás que cambiarte más a menudo y te recomendamos optar por modelos más absorbentes como la de toalla o popelín con refuerzo.

Si manchas poquito, el cambio será más espaciado pero por cuestiones de higiene básica cambia de compresa cada 5-7 horas como mucho.

Compresas de tela.

4. Pero si estoy fuera de casa y tengo que cambiarme…¿?

Si, tienes razón, es todo más sencillo si estás en casa y puedes inmediatamente poner en remojo la compresa pero si no es así, tranqui, es más sencillo de lo que crees.

¿Ves las alitas que tienen las compresas? Pues además de para ajustar la compresa sirven para poder hacer un paquetito con ellas. ¡Plis, plas, plis, plas!.

La sangre se secará, no olerá y en cuanto llegues a casa entonces sí, pones en remojo la compresa.

Y hasta llegar a casa guarda las compresas en bolsas o neceseres transpirables para que sequen bien y no tengan exceso de humedad.

4. ¿¡Tanta sangre!? Qué difícil…

No te voy a engañar. A veces resulta algo difícil. La sangre tiene una capacidad de tinción elevada y hay meses que esta capacidad es mayor o personas que tienen un flujo más fuerte. 

El truco es …¡¡¡ AGUA FRÍA !!! 

  • El agua fría ablanda la mancha de sangre mientras que la caliente fija la sangre a el tejido. Por ello, deja en remojo la compresa o enjuaga bajo el grifo. Recuerda, siempre con agua fría. Cuanto antes lo hagas, mejor saldrá la mancha, pero si no te es posible, hazlo cuanto antes y deja que el agua actúe durante más tiempo. Si optas por ir dejando en remojo las compresas usadas para después lavarlas juntas en la lavadora, recuerda cambiar con regularidad el agua, sobre todo en verano para evitar el crecimiento de vidas microscópicas indeseadas.
  • Y ahora ya puedes lavar a mano o en la lavadora. En el caso de optar por la lavadora la temperatura no puede ser superior a 40ºC. Los tejidos técnicos, especialmente el pul se podría deteriorar y dejar de cumplir su función.
  • Para las manchas resistentes utiliza una pastilla de jabón y sobre la compresa húmeda frota sin miedo, deja actuar durante un buen rato y después aclara bien.
  • Y si la mancha decide que aún no se va, puedes usar  agua oxigenada como recurso. No abuses de ella pero puntualmente sí puedes utilizarla.
  • No utilices suavizantes. Estos crean una capa impermeable sobre la superficie del tejido y reduciría la eficacia de la compresa. Pero si se queda excesivamente tiesa, puedes echar un chorro de vinagre en el lavado. El vinagre suaviza el tejido y del olor no te preocupes, enseguida se evapora.
  • Utiliza detergentes suaves si puedes. Cuanto más naturales mejor, para tu piel, para la compresa y para el planeta. Si no te es posible utiliza tu detergente de confianza.

  • Evita el uso de lejías y productos agresivos.

Ilustración del Sol. El mejor modo de secar las compresas de tela.

 

  • Para secar, lo ideal es el sol. El sol es bactericida y remata el lavado. Dejará la compresa un poco tiesa pero enseguida con el calor corporal, volverá a ser suavecita y agradable al tacto.

 

  • Secadoras y fuentes de calor directo como radiadores es mejor no utilizar. Estropearían antes de tiempo los tejidos. Pero sí puedes dejarlas cerquita de un radiador para los días que el sol se resiste a salir.

 

          Hasta aquí las instrucciones básicas. Si tienes cualquier duda, ya sabes, cuéntanoslo.

 

 

 

 

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